Texto: Itzel Anguiano / Fotos: Cortesía OCESA
El pasado sábado 3 de mayo, el Teatro Metropólitan se transformó en una pista de baile gracias al vibrante concierto de La Única Internacional Sonora Santanera y la poderosa voz de Kika Edgar, quienes unieron talentos en una noche llena de sabor, nostalgia y elegancia. El espectáculo, titulado “De Fiesta”, fue mucho más que un simple concierto: fue una celebración intergeneracional de la música tropical mexicana.
Desde el primer acorde de “La Boa”, el ambiente se cargó de energía y entusiasmo. La Sonora Santanera, con más de seis décadas de historia, demostró por qué sigue siendo un pilar de la música popular. Con su característico estilo de big band tropical, pusieron a todos de pie con clásicos como “Luces de Nueva York”, “Perfume de Gardenias”, “El Ladrón” y “Dónde estás Yolanda”.
Pero la noche no solo fue de recuerdos. Con arreglos frescos y una ejecución impecable, la agrupación mostró que sabe reinventarse sin perder su esencia. El público, compuesto por jóvenes, adultos y familias completas, respondió con aplausos, coros y mucho baile desde sus butacas.
La gran sorpresa y complemento de la noche fue Kika Edgar, quien deslumbró con su presencia escénica y su impecable capacidad vocal. Lejos de limitarse a ser una invitada, Kika se convirtió en pieza clave del espectáculo. Interpretó algunos de los temas más emblemáticos de la Sonora, pero también hizo espacio para canciones propias, demostrando su versatilidad y respeto por el género tropical.





En cada aparición, Kika se mostró emocionada y agradecida: “Esta noche es muy especial para mí, porque estoy compartiendo escenario con una institución de nuestra música”, comentó entre aplausos. Su voz se fundió perfectamente con la de los vocalistas de la agrupación, generando duetos memorables y momentos de pura conexión con el público.
Lo que hizo especial esta presentación fue la química genuina entre ambos actos. No se trató de una colaboración forzada, sino de una fusión natural entre dos propuestas que, aunque distintas en trayectoria, se complementan a la perfección. La Sonora aporta la experiencia, el ritmo y la alegría inconfundible; Kika, por su parte, suma elegancia, sensibilidad y un rango vocal que le permite transitar con soltura del bolero al danzón, pasando por la balada y el pop.
El concierto “De Fiesta” fue un recordatorio poderoso de cómo la música tiene el poder de unir generaciones, estilos y emociones. Durante más de dos horas, el Teatro Metropólitan vibró con cada nota, cada trompeta, cada voz y cada historia musical compartida. La gente no solo asistió a un show: vivió una experiencia cargada de memoria colectiva, identidad cultural y alegría compartida.
Al finalizar, los aplausos fueron largos y sentidos. Y aunque las luces se apagaron, la sensación fue clara: la música tropical mexicana está más viva que nunca, y artistas como la Sonora Santanera y Kika Edgar son responsables de mantenerla en el corazón del pueblo.
