El impacto de Maldita Vecindad fue inmediato y contundente. Su álbum debut homónimo de 1989, sentó las bases de un sonido inconfundible; pero con el legendario El Circo (1991), alcanzó la inmortalidad musical. Este disco no sólo conquistó las listas de popularidad, sino que también regaló al cancionero popular himnos generacionales como la emblemática rola “Pachuco”, la frenética y romántica “Kumbala”, entre algunas otras. Este disco no sólo conquistó las listas de popularidad, sino que también regaló al cancionero popular himnos generacionales como la emblemática rola “Pachuco”, la frenética y romántica “Kumbala”, entre algunas otras joyas. Estas canciones, con su espíritu rebelde y su sabor inconfundiblemente mexicano, se convirtieron en la banda sonora de un movimiento urbano que hasta el día de hoy resuena con fuerza.