Fútbol impulsa viajes de última hora y cambia la forma de planear

El fervor por el futbol también se juega en los aeropuertos y en las carreteras. Cada partido activa decisiones que no estaban en el plan, viajes que se compran en días y rutas que se ajustan sobre la marcha, con un patrón que se repite cada cuatro años y que vuelve a crecer rumbo a la esperada justa deportiva que ocurrirá en menos de 100 días.

Alrededor del 44% de los aficionados deportivos viaja internacionalmente para asistir a eventos de este tipo y la proporción sube a 56% entre personas de 16 a 34 años, uno de los segmentos que más responde a este tipo de experiencias, de acuerdo con datos de IATI Seguros. 

A diferencia de los viajes de negocios o incluso de placer, los viajes por la próxima celebración del futbol no se organizan con meses de anticipación, son desplazamientos que nacen desde la emoción y que se construyen alrededor de un partido específico.

En estos casos primero se define el juego y después el destino, con estancias más cortas, cambios de último momento y decisiones que se toman sobre la marcha. El itinerario deja de ser rígido y se vuelve flexible, con ajustes constantes en vuelos, hospedaje y actividades.

Muchos aficionados extienden su estancia para recorrer destinos cercanos, sumar experiencias culturales o explorar actividades como ecoturismo o turismo de aventura, lo cual amplía el valor del viaje y también la exposición a imprevistos como traslados fallidos, cancelaciones o incidentes médicos.

En Qatar 2022, buena parte de los asistentes tenía una edad promedio cercana a los 37 años y la mayoría reconoció que no habría viajado si no fuera por el evento deportivo, dejando en vista la capacidad del evento para detonar desplazamientos que no estaban considerados, según el análisis retomado por IATI Seguros.

Sin embargo, la combinación entre impulso y flexibilidad también eleva el nivel de riesgo. Más del 55% de los viajeros ya considera necesario contar con cobertura médica amplia y opciones de cancelación flexible antes de viajar.

“Existen pocos eventos capaces de movilizar a millones de personas en cuestión de semanas y estamos por vivirlo de nueva cuenta con emoción y pasión por el futbol”, menciona Alfonso Calzado, CEO global de IATI Seguros.

En este contexto, empiezan a surgir soluciones pensadas para este tipo de viajes cortos e inmediatos. Algunas opciones, como IATI Escapadas de IATI Seguros, están enfocadas en estancias breves dentro de México e incluyen cobertura médica, asistencia médica 24/7 con tecnología Scan Face, asistencia legal 24hr, respaldo en caso de interrupciones o incidentes durante el viaje. 

Así como también IATI Estrella, el seguro ideal para los viajeros mexicanos que irán a Estados Unidos y Canadá, sedes del Mundial y países con las coberturas más altas del mundo. IATI Estrella garantiza el acceso a los mejores especialistas del país sin que se tenga que pagar ni un solo dólar del bolsillo, así como pérdida y robo de equipaje y cancelaciones.

En un viaje de pocos días, el problema no suele ser una emergencia grave, sino perder tiempo resolviendo contratiempos, buscando atención médica o haciendo trámites. Por eso la asistencia remota empieza a ganar relevancia, ya que permite resolver situaciones sin desplazamientos innecesarios.

Para escapadas de tres días dentro del país, el costo de este tipo de coberturas ronda los $150 pesos mexicanos, y para viajes a Estados Unidos o Canadá, el costo de cobertura por cinco días ronda los $1000 pesos mexicanos; una proporción baja frente al gasto total del viaje, pero que puede evitar perder días completos en resolver imprevistos. 

El próximo torneo de balompié no crea el interés por viajar, lo acelera y convierte la intención en decisión y la decisión en movimiento, con un impacto directo en transporte, hospedaje y experiencias. En este tipo de eventos, los viajes pueden incrementarse hasta 25%.

Por eso el fenómeno no se mide solo en número de visitantes, también en cómo cambia la forma de viajar, en la velocidad con la que se toman decisiones y en la manera en que la industria responde a un viajero que no planea igual. “El partido dura noventa minutos, pero el viaje empieza mucho antes y termina mucho después”, finaliza Calzado.

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